Tesorería

Cuánto cobrar por el alquiler de una cancha de fútbol 5 o pádel

Cómo poner el precio de la hora de cancha: qué costos cubrir, por qué el prime time vale más y cómo armar franjas horarias sin perder plata en los horarios muertos.

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La cancha es, para muchos clubes de barrio, el segundo ingreso después de la cuota social. Y sin embargo el precio de la hora casi siempre se pone igual: mirando lo que cobra el complejo de al lado y redondeando para abajo. El problema es que el complejo de al lado tiene otra estructura de costos, otro nivel de ocupación y probablemente otra cancha. Esta guía es para poner el precio con números propios, franja por franja, y sin regalar la hora que más se pide.

Primero: cuánto te cuesta una hora de cancha

Antes de mirar al de enfrente, hay que saber el piso. Una hora de cancha tiene costos que existan o no existan jugadores adentro, y costos que aparecen solo cuando se usa. Los primeros los pagás igual; los segundos son los que hacen que una hora barata pueda darte pérdida.

El cálculo no necesita un contador. Sumá lo que gastás por mes en la cancha, dividilo por las horas que realmente se alquilan (no por las horas que existen en el día) y ese número es tu costo por hora ocupada. Es incómodo porque siempre da más alto de lo que uno pensaba: si la cancha se alquila 40 horas al mes, esas 40 horas tienen que pagar los 30 días de luz, mantenimiento y seguro.

  • Luz de las torres: es el costo grande y el que más se subestima. Medí el consumo real de una hora nocturna, no lo estimes.
  • Mantenimiento del césped sintético: cepillado, relleno de caucho, reparación de costuras. Se paga por año, prorratealo por mes.
  • Seguro de responsabilidad civil por el predio y por el uso deportivo.
  • Redes, arcos, pelotas y pecheras que se rompen o se pierden.
  • Quien abre, cierra y controla: aunque sea el mismo sereno del club, esas horas valen.
  • Agua y limpieza de vestuarios, si están incluidos en el alquiler.

Segundo: el precio no es uno solo

El error más caro es tener un precio único por hora. La demanda de una cancha no es pareja: hay tres o cuatro horas por semana que se llenan solas y hay bloques enteros que no los pide nadie. Cobrar lo mismo a las 15 del martes que a las 21 del viernes significa que estás regalando la hora buena para no espantar a nadie en la mala.

La lógica es la de cualquier negocio con capacidad fija: el horario que se agota tiene que subir hasta que deje de agotarse instantáneamente, y el horario que queda vacío tiene que bajar hasta que a alguien le empiece a cerrar. Una hora vacía no vale cero: vale menos que cero, porque igual pagaste el mes.

En la práctica, para una cancha de fútbol 5 en el AMBA, la estructura que funciona son tres franjas. Prime time de lunes a viernes de 20 a 23, que es donde está el 60% de la demanda. Una franja media, tarde de semana y mañana de sábado. Y una franja floja, mañanas de semana y domingo tardío, donde conviene un precio bajo o directamente un abono para un grupo fijo.

Tercero: el precio que se publica es el que cobra el club

Cuando se empieza a cobrar online aparece una discusión que conviene resolver de entrada: si hay una comisión o una tasa de por medio, ¿sale del precio del club o se le suma al que alquila?

La respuesta que menos rompe es la segunda. Si el precio publicado es $20.000 y de ahí se descuenta una comisión, el club tiene que subir el precio para llegar al mismo neto, y termina con un número raro en el cartel. Si en cambio la tasa se le suma a quien alquila, el precio publicado es el que cobra el club, completo, y la cuenta cierra sin recalcular nada.

Es también lo más honesto de explicar: el que reserva ve el precio de la cancha y ve, aparte, lo que cuesta reservarla y pagarla desde el celular en vez de ir a señar en efectivo. En Clubbi funciona así: la tasa de servicio es un monto fijo por turno cobrado online, la paga quien alquila, y el club recibe su precio publicado.

Cuarto: el abono del grupo fijo

Casi todas las canchas tienen dos o tres grupos que juegan el mismo día a la misma hora hace años. Ese grupo vale más que su precio por hora: te garantiza ocupación, paga sin que lo persigas y llena un horario que de otra forma tendrías que vender cada semana.

Un descuento del 10% al 15% a cambio de reservar el mismo turno todo el mes por adelantado suele ser buen negocio para las dos partes. Lo que no conviene es dárselo al grupo del viernes a las 21, que es la hora que se vende sola: ahí el descuento es plata que dejás sobre la mesa. Reservá el abono para las franjas que te cuesta llenar.

Quinto: revisá el precio con datos, no con sensación

Con la inflación argentina, un precio de cancha que no se revisa cada tres o cuatro meses se licúa solo. Pero revisarlo "porque subió todo" es adivinar. Lo que hace falta es saber, franja por franja, qué porcentaje de las horas se ocupó.

La regla práctica: si una franja está por encima del 85% de ocupación de forma sostenida, el precio está bajo. Si está por debajo del 40%, o el precio está alto o esa franja simplemente no tiene demanda y hay que buscarle otro uso —una escuelita, un alquiler a un colegio, un torneo interno—. Entre 50% y 80% el precio está donde tiene que estar.

Esto es imposible de saber con un cuaderno. Es la razón principal por la que conviene que los turnos queden registrados en algún lado: no por el orden en sí, sino porque al tercer mes tenés el dato que te dice cuánto cobrar.

Poné la cancha a alquilarse sola

Con Clubbi cargás la tarifa de cada franja horaria una vez, publicás la página de reservas del club y cada turno cobrado entra a la caja. El precio que publicás es el que cobrás.

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